Orden de Predicadores (1364)
El convento de monjas dominicas de Santo Domingo el Real es un complejo conjunto arquitectónico que se emplaza en la cornisa septentrional de la ciudad, en el corazón de la zona conventual. Fue levantado sobre la muralla que sirve de sólida cimentación a sus edificios, a la vez que garantizó su aislamiento. Se trata de un convento fundado en el año 1364 que se desarrolló y creció en torno a unas casas principales donadas por doña Inés García de Meneses. El complejo conventual tiene grandes dimensiones y se desarrolla en torno a sus tres claustros que articulan bloques independientes que se relacionan entre sí y que se fueron incorporando al conjunto a lo largo del tiempo, con un periodo de especial intensidad constructiva localizado en el siglo XVI, cuando se levantó su magnífica iglesia. A partir de 1935 se instalaron en parte de estas dependencias las comendadoras de Santiago que ocuparon el área conventual situada en torno al patio de la Mona.
Aproximación histórica:
El convento de Santo Domingo el Real fue fundado en 1364 a partir del legado otorgado por doña Inés García Suárez de Meneses, hija de don García Suárez de Meneses y doña María Fernández Barroso, después que esta noble dama enviudara de don Sancho de Velasco. El 29 de julio de ese año, el arzobispo Gómez Manrique concedió la licencia para su fundación. El convento gozó desde el primer momento del favor real, pues Pedro I otorgó permiso para que se trasladaran algunas monjas desde Madrid para la creación de la comunidad y en Santo Domingo profesó doña María de Castilla, hija ilegítima del Pedro I y de doña Teresa de Ayala, dama perteneciente a una ilustre familia de caballeros toledanos. La propia doña Teresa ingresó en el convento siguiendo los pasos de su hija donde fue priora hasta su muerte en 1424 sin perder por ello su poderosa influencia en la Corte. El monasterio guarda numerosos documentos, especialmente cartas de los descendientes del rey don Pedro. En la segunda mitad del siglo XV residió en el convento santa Beatriz de Silva, fundadora de las Concepcionistas. A comienzos del siglo XVI, el convento fue reformado por doña María Gómez de Silva, fundadora de la Madre de Dios, y después de esta intensa actividad se alzó como priora doña Catalina de Mendoza, nieta del marqués de Santillana y sobrina del cardenal don Pedro González de Mendoza.
Arquitectura y arte:
El conjunto conventual actual está formado por varios bloques independientes que se relacionan entre sí y que se fueron incorporando al núcleo principal a lo largo del tiempo. El primer impulso constructivo tuvo lugar después de su fundación, en las décadas finales del siglo XIV, cuando se construyó la iglesia vieja y otras dependencias de estilo mudéjar, que se ubicaron sobre las casas principales de doña Inés García de Meneses y el palacio de Catalina de Lancaster. A estas se propiedades se unieron las adquiridas por doña Teresa de Ayala y su madre doña Inés de Ayala. En 1396 se solicitó permiso al ayuntamiento para cerrar la calle y hacer la primera iglesia, situada en el lugar del coro actual.
Portada: La portada de la iglesia del convento de Santo Domingo el Real se erigió hacia 1612 con trazas de Juan Bautista Monegro y se encuentra en una plazuela que configura uno de los lugares más recónditos de Toledo. Presenta un vistoso y severo pórtico sostenido por cuatro columnas de orden toscano que se asientan sobre altos basamentos y que a su vez soportan trozos de entablamento sobre los que descansa el tejado del pórtico. En su interior, a un nivel inferior al de la calle, se abren tres puertas, la central adintelada y rematada por el escudo con las armas reales de la Corona de Castilla (detalle arriba) y las dos laterales coronadas por el emblema de la orden dominica.
Claustros: El claustro del Moral es un amplio espacio abierto situado en el centro del convento. Es de finales del siglo XV y cuenta con un airoso pórtico en su crujía meridional dotado de nueve arcos apuntados de piedra y un piso superior de arcos conopiales; a él se abre la sala de labor. El claustro del Rosal se sitúa al norte y sus galerías presentan columnas góticas similares a las de su claustro contiguo, mientras que en el piso alto unos pies derechos de madera soportan zapatas de tradición mudéjar que se combinan con una arcada de medio punto de estilo renacentista. Estos dos claustros se separan por un pasadizo intermedio o cobertizo interior, que sustituyó a otro anterior de madera, y que es obra clasicista de Juan Bautista Monegro (1615), con arcos de medio punto sobre columnas toscanas y un segundo piso de pies derechos con zapatas y cubierta de madera. En la parte oriental del convento se abre el patio de San Martín de Porres que sirve para articular varias estancias, como el refectorio y, en el otro costado, una sala dedicada a las novicias. El convento poseía otro claustro adicional, el conocido como patio de la Mona, que pasó a formar parte del convento de las Comendadoras de Santiago.
Iglesia: La difusión del arte renacentista tuvo importantes repercusiones en el convento de Santo Domingo el Real. Se construyó entonces la nueva iglesia y el templo primitivo quedó reservado para las monjas, convertido en coro. La iglesia se levantó entre 1566 y 1575 a partir de las trazas manieristas proporcionadas por Diego de Velasco de Ávila. La iglesia es de una sola nave con planta rectangular a las que se abren tres capillas hornacinas por cada lateral. Destaca la cúpula pseudoelíptica apoyada sobre pechinas que cubre el espacio rectangular de la nave central, de proporciones sesquiálteras. Se trata uno de los primeros ejemplos de cubrición ovalada que encontramos la arquitectura hispana. Esta cúpula está decorada con pinturas que simulan casetones con filetes de ovas y flechas y cruces. En su lado oriental, la iglesia se abre a dos espacios distintos, a la derecha la capilla de Santo Tomé (arriba), con su retablo y los enterramientos de la familia Silva, y, a la izquierda, la capilla mayor, concluida en 1572, y que se dotó de su retablo barroco que fue financiado en el siglo XVII por doña Ana María Portocarrero.