La portada del antiguo convento de San Torcuato, convertida actualmente en el acceso a una vivienda particular, es el único resto que pervive del antiguo convento de agustinas que aquí estuvo emplazado. Corresponde a la portada de ingreso a una antigua iglesia mozárabe dedicada a San Torcuato que en 1571 fue cedida a un convento limítrofe de agustinas con el visto bueno del párroco, siempre que no se cambiara el nombre a la iglesia y que se permitiera seguir celebrando misa en rito mozárabe el día de San Torcuato. La iglesia primitiva fue demolida y se reedificó a partir de 1618 con trazas de Jorge Manuel Theotocópuli, autor igualmente de la portada. El convento de agustinas perduró hasta su incautación con motivo de la revolución de 1868 que llevó a su subasta para sufrir posteriormente un incendio y su definitiva demolición en 1874. Del antiguo convento e iglesia de San Torcuato tan solo se conservó esta portada, un magnífico ejemplo de composición clasicista derivado de modelos de Palladio, con un cuerpo dotado de un vano adintelado que es enmarcado por columnas de orden jónico y pilastras, todo ello rematado con un frontón curvo partido, pirámides a los lados y un ático con la hornacina del santo titular.