Convento de la Inmaculada Concepción de Ntra. Sra. o Gaitanas

Orden de San Agustín (1627)


El convento de Agustinas de la Inmaculada Concepción, popularmente conocido como las Gaitanas, está encajado entre varias parcelas y del conjunto conventual únicamente emerge hacia la plaza de San Vicente el elevado bloque de los pies de su iglesia, casi como si se tratara de un torreón. Este cuerpo penetra hacia el interior y conecta con las dependencias conventuales que, carentes de un plan regular, logran su articulación a través de tres patios que proceden de las casas que fueron integradas en el convento y anteriores al mismo. El solar está enclavado en una zona muy céntrica en la que incluso una antigua calle de trazado romano sirve de pasillo interno de distribución.


Aproximación histórica:

El convento de la Inmaculada Concepción tiene su origen en el beaterio fundado por doña Guiomar de Meneses, mujer de don Lope Gaitán, portero mayor del rey en Toledo. Debido a esta fundación fueron conocidas como las beatas de Lope Gaitán, las Gaitanas o las beatas de Sancta Mater Dei. El testamento otorgado por doña Guiomar el 31 de diciembre de 1459 cedía para este fin parte de su vivienda situada en lo que sería la casa profesa de la Compañía de Jesús, pero con posterioridad se llegó a un acuerdo con los hermanos del hospital de la Misericordia a los que se donaba este edificio a la vez que las beatas se trasladaba a la colación de Santa Leocadia la Vieja. A finales del siglo XVI, la beata María Jesús inició gestiones para el traslado del beaterio a otro lugar, a la vez que se gestaba la constitución de un convento. Esta nueva situación se consiguió de modo efectivo a partir de  la bula otorgada por el papa Urbano VIII en 1627, de modo que la comunidad asumió la regla de San Agustín, siendo superiora doña Violante de Meneses. Contaba la comunidad con nuevos patronos desde una década antes; estos eran don Diego de la Palma Hurtado, regidor de Toledo, y su mujer, doña María de la Palma, quienes buscaron desde la creación del convento un nuevo emplazamiento para la comunidad. El lugar escogido fue un solar con unas casas situadas junto a la plaza de San Vicente, al lado de unas propiedades suyas. Los patronos del convento sufragaron la erección de una nueva iglesia, así como todas las obras necesarias para reformar las casas donadas al convento. Mientras se procedía a estos trabajos, la comunidad habitó el edificio aledaño a la casa profesa de los Jesuitas. En julio de 1632, las Gaitanas vendieron el edificio que habitaban a la Compañía de Jesús y acto seguido se trasladaron al nuevo emplazamiento en la plaza de San Vicente.


Arquitectura y arte:

El convento de la Inmaculada Concepción resultó de la yuxtaposición de unas casas con patio de finales del siglo XVI y comienzos del XVII que se integraron en la unidad conventual a través de tres patios de diferentes formas y dimensiones. La articulación de las estancias conventuales en torno a estos patios y sus escaleras de comunicación generaron un dinámico juego espacial en sentido tanto horizontal como vertical. Al primer patio se accede desde la puerta reglar y es rectangular y de dos pisos; el piso bajo se alza sobre pilares de granito que soportan arcos de medio punto moldurados y su segundo piso es adintelado y cuenta como una decoración de rombos y formas geométricas en yeso muy característica de los inicios del siglo XVII. A este patio desembocan el torno y la sacristía interior. El llamado patio del Refectorio o patio de las Cocinas es adintelado y sus soportes del piso bajo son de granito y variados, pues se cuentan dos pilares, dos columnas toscanas y otras de orden jónico, una de ellas con un escudo de los Cedillo, seguramente un elemento reaprovechado de otra construcción. El segundo piso tiene pies derechos con zapatas y balaustres de madera, al modo de los pequeños patios toledanos de la segunda mitad del siglo XVI. Este patio da paso al refectorio, cocina y celdas. El Patio Grande es de tres pisos, todos ellos con zapatas y los superiores con balustres de madera, y por el se accede a una capilla y a la sala museo del convento. La articulación y relación de los espacios entre estos tres patios se realiza mediante combinaciones de pasillos y escaleras que permiten conectar los distintos niveles del conjunto. La entrada originaria del convento estaba en la calle de San Ginés y algunas de las casas intestaban con la iglesia parroquial donde la comunidad regentó un colegio.


Patio Grande:

El más amplio de los tres patios del convento de Gaitanas es el llamado patio Grande. Sus tres pisos son adintelados. El primero alza sus galerías con columnas toscanas en las que apean zapatas renacentistas de madera. El segundo piso presenta pies derechos de madera, zapatas y balaustres y el tercero es similar a este, asimismo con balaustres de madera, también de marcado carácter popular. Este patio se dotó de un zócalo de azulejos con escenas mitológicas y cinegéticas  recientemente restaurado.


Iglesia:

La construcción de la iglesia de las Gaitanas de la Inmaculada Concepción se inició a partir de la bula fundacional otorgada en 1627. Las trazas vinculan este templo con el maestro agustino fray Lorenzo de San Nicolás, al que se han de sumar las aportaciones posteriores de Diego Benavides. El templo es de nave única y presenta tres tramos señalados por medio de pilastras internas entre las que se disponen retablos y cuadros. La nave está precedida de un atrio ubicado a los pies y dotado de coro alto. La bóveda del templo es de cañón con lunetos en la nave y ostenta los escudos de los fundadores en cada tramo que es delimitado por medio de arcos fajones. Los diseños geométricos de las bóvedas configuran una red de formas poligonales que se interpretan de modo libre para encajar entre ellas los lunetos y los escudos. Esta vistosa e imaginativa cubrición en yeso se convierte en la capilla mayor en una magnífica bóveda de horno con forma de venera que alude a la dedicación del templo a la Inmaculada Concepción de María. En el lado de la epístola del presbiterio se abre la reja del coro bajo, mientras que en el costado opuesto se encuentra la puerta la puerta de comunicación con la sacristía. Si bien la construcción de la iglesia corresponde al siglo XVII, los retablos son del siglo XVIII y entre ellos destacan el del Cristo de la Buena Muerte, el de San Agustín y, en el muro frontero, los de San José y Santa Rita; pero la obra de arte más destacada de la iglesia es el lienzo de la Inmaculada Concepción rodeada de santos y ángeles, obra de Francisco Ricci. El coro alto situado a los pies de la iglesia dispone de una sillería que data del siglo XIX, mientras que en coro bajo, abierto al presbiterio, se encuentra la cripta.