Convento de Santa Úrsula

Orden de San Agustín (1259) – sin comunidad.


El convento de Santa Úrsula surgió de un beaterio acogido a la regla de San Agustín fundado en 1259, fecha que le convierte en de uno de cenobios más antiguos de Toledo. Está situado en un lugar céntrico que compartía calle con el antiguo convento de la Trinidad y situado frente de las casas de los Álvarez de Toledo. Su planta en ángulo recto se forma a partir del cruce del volumen de la iglesia y coro con el resto de las dependencias conventuales que surgieron del agrupamiento de varias casas. El ábside de la iglesia nos indica que Santa Úrsula debió de ser un importante conjunto mudéjar en la Baja Edad Media que, sin embargo, resultó muy alterado y reformado en los siguientes siglos.


Arquitectura y arte:

Los vestigios más antiguos del convento de Santa Úrsula corresponden a la antigua iglesia y a la claustra conventual, aunque la construcción medieval resultó muy alterada. El ábside se levantó con mampostería encintada y muestra en su parte superior arcos de herradura apuntados cobijados por otros lobulados. En los muros exteriores del ábside se colocaron los escudos de don Antonio de Ulloa y doña Inés de Bazán, benefactores del convento entre 1603 y 1625. Estos paramentos mudéjares se continúan en el callejón de Santa Úrsula, donde se abre la puerta de acceso al templo. Esta portada, muy alterada, presenta en su parte superior una arquería mudéjar de ladrillo con arcos entrecruzados y enmarcada por dos arcos de herradura en sus extremos (arriba). Debajo de esta arquería se sitúa la hornacina con la imagen de San Agustín. El convento se organiza a través de la conexión de la iglesia con las dependencias conventuales. El claustro se situaba a los pies de la iglesia, pero su espacio interior se incorporó en la iglesia para convertirse en el coro nuevo de la comunidad a partir de las obras dirigidas en 1758 por José Sierra, maestro de la catedral. Del antiguo claustro se conservan tres crujías con pilares octogonales encalados que soportan arcos de medio punto, quizá en su origen de herradura, así como algunos vestigios de yeserías y vigas con inscripciones árabes. El segundo claustro, que seguramente procede de los antiguos patios de las casas agrupadas en el convento, organizó a su alrededor las dependencias conventuales de la parte norte del conjunto y también presenta algún pilar octogonal y zapatas de madera, si bien asimismo ha resultado muy modificado.


Iglesia:

La singular planta de la iglesia y el claustro viejo del convento de Santa Úrsula son resultado de las alteraciones experimentadas a lo largo del tiempo. El núcleo de la iglesia es un templo de nave única que estuvo cubierto por una techumbre mudéjar de par y nudillo. Aunque el templo conserva el ábside mudéjar hacia el exterior y su armadura de madera en el interior, este espacio fue muy transformado en el siglo XVII bajo el mecenazgo de doña Inés de Bazán que fundó hasta siete capellanías. Fue entonces cuando se volteó una bóveda de cañón con lunetos, a la vez que se aplicaron molduras de yeso y se instalaron los retablos encargados a Juan Gómez Cotán.


A la nave de la iglesia se adosan dos cuerpos laterales. El del lado norte es el coro viejo, en su origen un espacio mudéjar con yesería y armaduras de madera que fue transformado en el siglo XVI con decoración de querubines de yeso y azulejos de arista en parte del solado.  En la misma centuria se habilitó en el costado opuesto la capilla de San Nicolás de Tolentino, un espacio funerario al que se accede por un arco de medio punto con pilastras renacentistas, cubierto con una bóveda de crucería y al que se dotó del magnífico retablo de la Visitación de Alonso de Berruguete. El antiguo zaguán fue incorporado al cuerpo de la iglesia para formar una nave lateral por este lado.