Orden de San Francisco (1666)
El convento de la Concepción Capuchina presenta una notable unidad arquitectónica debido a que fue levantado en un único impulso constructivo sucedido entre 1666 y 1673 bajo la protección del cardenal don Pascual de Aragón, arzobispo de Toledo. Esta unidad suele ser inusual en los conventos toledanos, por lo general producto de numerosas yuxtaposiciones y adiciones. Aun así, el convento se asienta en una parcela de trazado complejo con la iglesia y el claustro algo desplazados respecto al eje dominante. Aunque el conjunto arquitectónico se levantó a partir de 1666, el origen de la fundación se remonta a marzo de 1632, año en que unas monjas franciscanas llegaron desde Madrid a instancias de doña Petronila Yáñez, viuda de don Pedro Laso Coello, que las instaló de modo provisional en su casa, donde incluso habilitó una capilla. Las capuchinas obtuvieron en 1655 la protección del cardenal don Pascual de Aragón que compró las propiedades del actual solar a don Juan de Isasaga y Mendoza para la construcción del convento definitivo. El cardenal, convertido en arzobispo de Toledo, ordenó erigir el convento y la iglesia. Las obras comenzaron en 1666 y en 1671 se terminó el templo y dos años más tarde se dieron por finalizadas la obras del convento.
Arquitectura y Arte:
El convento de la Concepción Capuchina es de trazado sobrio y sencillo, como corresponde al espíritu de la orden. La integridad del proyecto arquitectónico, acometido entre 1666 y 1673, dota de unidad constructiva al convento y sus estancias se adaptaron al trazado de la parcela disponible. El templo se proyectó hacia la vía urbana y con su cabecera penetra en la zona de clausura. El claustro, con dos pisos de cuatro galerías con arcos de medio punto, está ligeramente desviado con respecto al eje de la iglesia y forma un cuadrado perfecto en su interior que es ligeramente desviado en los muros exteriores de sus crujías oriental y occidental. Las ventanas del claustro se cerraron en 1674. El claustro actúa como elemento articulador entre la iglesia y las estancias conventuales. Destaca la enfermería del convento con once celdas en las que Ricci pintó escudos del cardenal protector y los dormitorios de las monjas agrupados en un único espacio dividido en veintiocho celdas.
Iglesia:
El templo de las Capuchinas responde al tipo habitual de iglesia conventual toledana del siglo XVII de sobria dicción clasicista. Fue proyectado por el arquitecto Bartolomé Zumbigo y Salcedo. El exterior es de ladrillo, con una acentuación de los volúmenes de color rojizo y los enmarques de piedra en las esquinas y las portadas. La portada principal del templo también responde a este esquematismo geométrico, aunque el frontón curvo partido y las pilastras cajeadas introducen un mayor claroscuro. La iglesia presenta una única nave dividida en tres tramos, con el crucero ligeramente señalado en la planta. La cabecera tiene un testero plano. Se cubre el templo en sus naves y capilla mayor con bóvedas de medio cañón con lunetos, mientras que en el crucero se alza una cúpula sobre pechinas, pero sin tambor y con linterna ciega. Un zócalo de sillería recorre el templo y los paramentos están completamente jaharrados y en su blancura exhiben la pureza de líneas de las pilastras toscanas sutilmente cajeadas en el testero.