Convento de la Concepción Francisca

Orden de la Inmaculada Concepción. (1501)


Este conjunto monumental remonta su origen al siglo XIII, como convento que perteneció a la Orden de San Francisco. En 1501, los monjes franciscanos fueron trasladados por los Reyes Católicos a San Juan de los Reyes y este lugar se convirtió desde entonces en la Casa Madre de Orden de la Inmaculada fundada por doña Beatriz de Silva. De su primera etapa histórica se conservan importantes vestigios, como el claustro bajo, la torre mudéjar o las capillas de San Jerónimo, Santa Catalina y Santa Quiteria, pero la primera iglesia franciscana fue sustituida por las concepcionistas por otra de nueva factura. En la parte sur del convento se agrupan la iglesia y sus capillas, algunas de gran riqueza artística, y el claustro se adosa al norte del templo y en torno suyo se disponen el refectorio y la antigua biblioteca. Otros patios, como el de los Aljibes o el de la Demandera, organizan el resto de las estancias conventuales, en cuyo extremo norte se dispone un colegio. Su ubicación en el borde de la ciudad le convierte en una presencia arquitectónica muy notoria, especialmente visible en sus dos ábsides exteriores.


Aproximación histórica:

Santa Beatriz de Silva fundó el protomonasterio que daría lugar a la Orden de la Inmaculada Concepción en 1484, en principio sometido a la regla del Císter. La primitiva comunidad inició su andadura espiritual en el convento de Santa Fe, donde vivió y murió doña Beatriz de Silva. Allí permaneció la comunidad entre 1494 y 1501 y todavía se conserva como testimonio de su presencia en Santa Fe un bello artesonado ornamentado con los escudcs de la fundadora. En esos años las monjas implantaron la regla de Santa Clara y desde entonces la comunidad resultó muy cercana a la Orden de San Francisco. En 1501 las monjas concepcionistas se trasladaron al actual convento de la Concepción Francisca, que había pertenecido hasta entonces a los frailes franciscanos. Estos habían levantado este convento en este lugar en tiempos del rey Alfonso X, como quedó reflejado en una lápida conservada en el claustro que ostenta la fecha de 1280. Este cenobio fue ampliado por impulso de la reina doña María de Molina. De este primer monasterio se conservan el claustro bajo, la torre y las capillas de San Jerónimo y Santa Catalina, además de la capilla de Santa Quiteria o de los Franco. Los monjes franciscanos fueron trasladados por los Reyes Católicos en 1501 al nuevo convento de San Juan de los Reyes, de manera que el convento de San Francisco quedó libre y fue entregado por los monarcas a las concepcionistas que hicieron de esta sede su Casa Madre, beneficiada por juros y privilegios. Las monjas concepcionistas, que se habían fusionado en 1495 con las benedictinas de San Pedro de las Dueñas, hicieron numerosas obras de reforma a comienzos del siglo XVI para adaptar las dependencias conventuales a su comunidad. Las concepcionistas obtuvieron Regla propia en 1511 por bula concedida por el papa Julio II.


Arquitectura y arte:

El actual convento de la Concepción Francisca es un conjunto de construcciones gótico-mudéjares, renacentistas y barrocas. Los más antiguos vestigios datan de los siglos XIII al XV, cuando allí estuvo emplazado el convento de San Francisco. Del antiguo convento franciscano se conservan el claustro bajo, la torre mudéjar, la capilla de Santa Catalina y las ya mencionadas de San Jerónimo y de Santa Quiteria. La torre del antiguo convento franciscano es de mampostería con verdugadas de ladrillo y con arcos de herradura apuntados y polilobulados entrecruzados, de modo que presenta una factura similar a otros campanarios toledanos del siglo XIV. Esta torre estaba adosada a la antigua iglesia, ya desaparecida, cuya nave ocupó el espacio del actual patinillo rectangular que se atraviesa para llegar a la iglesia de las concepcionistas. De las otras capillas funerarias de la iglesia de los franciscanos solo se tienen escasas referencias. Entre 1501 y 1510 se realizaron numerosas obras para el acomodo de las monjas concepcionistas. Estas levantaron el claustro alto sobre el bajo y que, a pesar de sus fechas más avanzada, este claustro sigue ostentando su imagen de construcción mudéjar en ladrillo con arcos rebajados y otros góticos y con algunos de sus vanos decorados con yeserías. También son de comienzos del siglo XVI algunas pinturas murales del claustro alto. El antiguo refectorio es una amplia sala rectangular cubierta con alfarje. También hay vestigios mudéjares de interés en la actual sacristía, con un arco de herradura geminado e inscripción cúfica, así como también existen varios alfarjes del antiguo convento que fueron adornados con escudos de diversos linajes toledanos.


Claustro:

El claustro viejo es gótico-mudéjar y data de la segunda mitad del siglo XIII. Es el vestigio más antiguo del convento. Está compuesto de pilares achaflanados, arcos apuntados, doblados al exterior, y bóvedas de crucería, todo ello realizado en ladrillo y piedra. Sus yeserías, con mocárabes, arcos angrelados, inscripciones árabes, lazos y atauriques, son de finales del siglo XIII y del XIV. También presenta interesantes pinturas murales de colores ocres y oscuro de estilo gótico lineal y que, por tanto, son de la misma cronología que las yeserías. Estas pinturas se combinan con otras posteriores, de estilo gótico internacional, de la primera mitad del siglo XV.


Capillas:

Las bóvedas de las capillas de San Jerónimo y de Santa Quiteria son dos de las aportaciones más destacadas que han perdurado del antiguo convento franciscano. Destaca la bóveda de alboaire de San Jerónimo, construida en ladrillo y decorada con azulejos de Manises. Fue encargada en 1422 por el mercader de paños Gonzalo López de la Fuente, aunque también pudo ser capilla funeraria de los García de Toledo. La capilla de Santa Quiteria o de los Franco fue edificada en 1393 por Pedro Fernández como un espacio de planta octogonal y bóveda gótica, con diez túmulos funerarios a los lados. Esta capilla fue reedificada por don Diego García en 1466 y de nuevo en 1527 por don Enrique Álvarez y fue entonces cuando comenzó a llamarse capilla de los Franco.


Iglesia:

La iglesia conventual se construyó en el siglo XVI sobre la franciscana anterior cuya nave principal se corresponde con el actual patio de acceso previo al templo. En el extremo opuesto, el oriental, la iglesia presenta dos ábsides.  Uno de ellos, el más antiguo, corresponde al coro bajo y es anterior a la iglesia nueva. Es de carácter románico mudéjar, y está construido  en mampostería con  verdugadas de ladrillo. El otro ábside pertenece a la iglesia nueva y sigue las mismas pautas construtivas, aunque se refuerza por  contrafuertes.


La iglesia del convento de las concepcionistas fue edificada a comienzos del siglo XVI. Es muy alargada, y se accede a ella desde el patinillo mediante una escalera que desciende. A los pies se construyó el coro alto que apea en dos hileras de columnas de piedra y destaca por su solería mudéjar. El coro bajo se sitúa en el otro extremo, en el lado del evangelio de la cabecera, y también tiene entrada por el ala oriental del claustro. La disposición interior de la bóveda de horno del ábside central data de 1581, fue realizada por Diego de Alcántara y su decoración evoca la venera. El retablo principal fue trazado hacia 1590 por Juan Bautista Monegro y pintado por Luis de Carvajal, una vez que la capilla mayor fue adquirida por doña Ana de Latiloye. En el siglo XVII se realizaron la mayor parte de los retablos de la iglesia y el coro bajo. En 1616 se vendió la capilla mayor a don Francisco de Sosa y se vinculó el patronazgo igualmente con la capilla contigua de San Martín. De las tres capillas del lado de la epístola, destaca la primera de ellas, la capilla de Santa Quiteria o de los Franco, ya mencionada. A continuación se encuentra el llamado patio de las Palomas, al que sigue la antigua sacristía, convertida en capilla de Santa Beatriz de Silva, y, por último, la capilla mayor que se abre al presbiterio.