Orden de San Francisco. (1477)
El convento de San Juan de los Reyes es una de las muestras más destacadas del gótico isabelino, también llamado hispano flamenco. Está íntimamente vinculado al patrocinio de la reina Isabel la Católica que tuvo la intención inicial de fijar aquí su panteón regio, aunque, desechada esta idea, el conjunto finalmente se convirtió en convento franciscano. Por su ubicación, regularidad y excelencia artística, rápidamente nos apercibimos de que San Juan de los Reyes ocupa una posición especial en el sistema de conventos de Toledo. Está emplazado en la judería, en un lugar amplio y despejado y la propia reina encargó la adquisición de las casas para su construcción que comenzó en 1477. El conjunto se compone actualmente de iglesia y claustro, aunque en su momento de máximo apogeo contó con un segundo claustro que fue destruido durante la ocupación francesa que tantos daños ocasionó al conjunto monumental.
Aproximación histórica:
El convento de San Juan de los Reyes fue mandado construir por los Reyes Católicos bajo el patrocinio directo de la reina, hasta el punto de ser citado varias veces en la documentación como «monasterio de San Juan de la Reina». Fue dedicado a San Juan para honrar la memoria del rey don Juan, padre de la reina, aunque también se celebró con esta fundación la victoria de Toro de 1476 y el nacimiento del príncipe don Juan dos años más tarde. Según cuenta fray Pedro de Salazar, cronista de la Orden de San Francisco, se creo una iglesia colegial de canónigos con la intención inicial de que sirviera como panteón real. Sin embargo, con la elección de Granada como lugar para los enterramientos regios, la guardia y custodia de San Juan fue confiada a los frailes franciscanos. La orden franciscana llevaba instalada en Toledo desde que en 1219 se consagró el convento de la Bastida extramuros y la comunidad se encontraba dividida entre ese lugar y el convento de San Francisco y ambos grupos fueron reunidos en San Juan. La elección de esta orden en favor de otras se debe a que los franciscanos de la observancia querían volver a un estilo de vida más puro y alejado de todos los excesos y lujos que se habían dado en la Edad Media, intención que también compartían los monarcas católicos. El conjunto muestra la gloria de los monarcas que habían unido los reinos cristianos y que estaban batallando para conquistar la última plaza musulmana de la península ibérica, el reino de Granada. Como describe el viajero Jerónimo Munzer, «de los muros exteriores penden cadenas y grillos de los cautivos cristianos de Granada, puestos allí en memoria suya, que no bastarían dos carros para llevarlos». El monasterio está cuajado de símbolos alusivos a los Reyes Católicos y representa el ápice de su poder.
Arquitectura y arte:
El maestro Juan Guas estuvo al frente del proyecto y se comprometió en terminar la obra para la festividad de San Juan de 1498, pero la muerte le sorprendió dos años antes. Su nombre aparece en esos momentos vinculado al escultor Egas Cueman. Tras la muerte de Guas, se sumaron a las obras de San Juan sus yernos, Luis de Aguirre y García Pérez de Rosas, y los maestros Enrique y Antón Egas. La relación estilística y compositiva de la iglesia con el claustro, ligeramente girado, son el fulcro de la vida conventual.
El convento de San Juan de los Reyes desarrolla una gran estructura que, con sus dos claustros y los patios adyacentes, ocupaba una manzana completa. El 19 de diciembre de 1808 tuvo lugar un incendio provocado por los soldados franceses que destruyó gran parte del monasterio. Los monjes trataron de restaurar el conjunto, pero este proceso se paralizó con motivo de la desamortización. En 1846 el edificio se destinó a Museo Provincial. La restauración completa de San Juan de los Reyes no se produciría sino a partir de 1883 y se confió al arquitecto Arturo Mélida Alinari. La vida conventual se retomó en San Juan de los Reyes en 1954.
Plano de Vergara el Mozo:
Un escueto plano trazado por Vergara el Mozo en 1594 nos muestra el desarrollo que había alcanzado la vida conventual de San Juan de los Reyes por esas fechas. A partir de 1526 se construyó un segundo claustro, llamado el claustro de los Reyes, que duplicaba el espacio conventual. Este plano documenta cómo alrededor del primer claustro se disponían la sacristía y la librería, que se abría hacia el jardín, resultando la sala capitular emplazada entre ambos claustros. El segundo claustro daba acceso a un aula, a la celda del prior, a la zona de criados y a la cocina y refectorio, orientándose este hacia un patio rectangular. Las celdas y dormitorios estaban situados en la planta alta, encima de la librería y del cuarto del prior.
Iglesia:
La iglesia de San Juan de los Reyes se terminó en 1495. Su tipo arquitectónico y sus fórmulas decorativas corresponden plenamente al llamado gótico isabelino o hispano flamenco. Es un templo de una sola nave con capillas hornacinas abiertas entre los contrafuertes, coro elevado a los pies, cimborrio en el crucero, altar sobre gradas y ábside de planta poligonal con contrafuertes exteriores. Todo el conjunto está coronado por pináculos. El convento y la propia iglesia se edificaron en etapas sucesivas por lo que el proyecto inicial de Juan Guas fue modificado en varias ocasiones. La profusa ornamentación del templo muestra los símbolos de los Reyes Católicos, el águila de San Juan y abundante decoración heráldica. El perímetro interior de la iglesia está recorrido por una franja con un texto conmemorativo. El escultor Egas Cueman colaboró decisivamente en la decoración del conjunto. El retablo originario de la iglesia desapareció en el incendio sufrido durante la invasión francesa y su lugar lo ocupa el realizado por Francisco de Comontes para el Hospital de Santa Cruz, de ahí que muestre las armas del cardenal Mendoza, fundador del Hospital.
Claustro:
El claustro del convento es de planta casi cuadrada y se adosa a un lateral de la iglesia. Se debió de terminar hacia 1517 y está formado por siete tramos cubiertos con bóvedas de crucería sin clave central. El claustro bajo está proyectado como una prolongación de la iglesia, con la que coincide en formas y composición y sus galerías presentan veinte airosos vanos dotados de fina tracería gótica, mientras que el piso alto remata con arcos conopiales mixtilíneos. El claustro procesional de San Juan de los Reyes despliega el más rico y variado repertorio vegetal del gótico hispano flamenco. También destaca la escalera que conduce al piso alto, ejecutada en cuatro tramos sobre una caja cuadrada y posiblemente debida e Enrique Egas.