Fundación del cardenal Silíceo (1554) – monumento público
El asalto al barrio judío y los disturbios de 1391 motivaron que la antigua sinagoga de Santa María la Blanca se convirtiera dos décadas más tarde en una iglesia cristiana adscrita a la Orden de Calatrava. En 1554, el cardenal Juan Martínez de Silíceo fundó un colegio puesto bajo la advocación de Nuestra Señora de la Piedad o Refugio de la Penitencia dedicado a la rehabilitación de mujeres arrepentidas. Este beaterio se instaló en unas casas situadas junto a la capilla de Santa María la Blanca. Esta decisión motivó asimismo las transformaciones acometidas en la cabecera de la antigua sinagoga por Alonso de Covarrubias, que dotó al edificio de tres capillas cubiertas con bóvedas aveneradas, a la vez que se colocó el retablo que fue contratado a Nicolás de Vergara el Viejo y Juan Bautista Vázquez y hoy emplazado en la capilla mayor de la iglesia del Salvador. Las mujeres que voluntariamente ingresaban en el beaterio recibían instrucción y se les formaba espiritualmente para procurar su reinserción en la sociedad, bien como mujeres casadas o bien como monjas. Después de la muerte del cardenal Silíceo, la falta de recursos llevó a un periodo de dejación que quiso atajar el arzobispo Sandoval y Rojas al impulsar una reforma de la institución para consolidarla como beaterio a la vez que amplió sus constituciones para obligar a las mujeres a “vivir en extrema clausura y vestidas con hábito”. Varias fuentes documentales se refieren a estas mujeres como religiosas y el lugar pasó a denominarse convento sin que se sepa a ciencia cierta su adscripción a una orden determinada. A partir de las décadas finales del siglo XVII el beaterio se abandonó como tal y en 1791 la imagen de Nuestra Señora la Blanca se trasladó a la parroquia de Santo Tomé y sus dependencias pasaron a ser ocupadas por un cuartel de infantería y posteriormente fue depósito de la Real Hacienda.