Convento de San Benito e iglesia de Nuestra Señora del Tránsito
Orden de Calatrava (1494) – Museo Sefardí
La antigua sinagoga levantada en el siglo XIV por Samuel ha Leví Abulafia pasó a manos de los Reyes Católicos después de la expulsión de los judíos en 1492. Estos la cedieron dos años más tarde a la Orden de Calatrava a cambio de otras propiedades y así pasó a formar parte del priorato de San Benito que había sido fundado en el siglo XIII con la misión de servir de hospital y asilo para los caballeros calatravos. La gran sala de oración de la sinagoga se convirtió en templo cristiano y en lugar de enterramiento de algunos caballeros. Su transformación en iglesia llevó a la modificación de la antigua sinagoga con la apertura de una portada plateresca de entrada para la sacristía, obra de Cristóbal de Palacios, y se colocó un retablo en el cuerpo central del antiguo hejal, a la vez que se disponían dos capillas laterales dotadas de altares. En el siglo XVII se levantó adosado al muro norte un espacio para custodiar el archivo de las órdenes militares de Calatrava y Alcántara y en esa misma centuria la iglesia de San Benito adoptó el nombre del Tránsito por el cuadro realizado por Juan Correa de Vivar para el altar plateresco. Durante este periodo, el prior de San Benito fue el encargado del mantenimiento y conservación del templo y las casas adyacentes, pero desde la instalación del archivo en el Tránsito la mesa maestral también contribuyó a sufragar estos gastos. La decadencia del poder de las órdenes militares durante la segunda mitad el siglo XVIII se acusó y la iglesia del Tránsito se degradó progresivamente en el siglo XIX, situación que se quiso atajar con la declaración monumental de 1877 y su entrega a la Comisión de Monumentos de Toledo que comenzó su restauración. Desde 1964, la sinagoga es sede del Museo Sefardí.